lunes, 6 de enero de 2014

Devocional Diario: Cuan Grande es El! / Salmo 136:1

"Alabad a Jehová porque para siempre es su misericordia"


Hace unos 18 años, mi familia y yo nos mudamos a una nueva casa en las montañas . Hubo una gran cantidad de planificación con la casa, incluyendo un montón de decisiones con los planos de planta. Situación similar atravesó una de mis mejores amigas hace un par de años. En ambos casos, las dos familias tuvieron que hacer sacrificios de dinero, tiempo y comodidad, para ir puliendo las casas acorde a los sueños, ideales y proyectos de cada una.

No tenía noción de todo lo que implica la construcción de un nuevo hogar. Parece ser una tarea desgastadora y sin fin.

Un cambio que ella quería hacer a toda costa, era con respecto a la vista del lavaplatos de la cocina, que tenía una sola ventana. Podríamos pensar que ella ya por tener una ventana y no una muralla (como la mayoría de las casas), ya era bendecida. Sabía que iba a tener que pasar largas horas allí, y quería poder disfrutar de la maravillosa vista que había a su alrededor, se había obsesionado con eso, quería disfrutar abundantemente del panorama.

Cuando le expuso los planes a su esposo y a los maestros que él había contratado, en grupo le trataron de explicar que era un cambio costoso, que iba a perder espacio útil, que era sumamente difícil realizar una ventana sin cambiar la estructura principal de ésa parte de la casa.

Cuando queremos algo de verdad, desde el corazón, tendemos a encontrar una forma de conseguirlo. Esta situación, sin embargo, se podía comparar a cómo es la vida a veces. Queremos honrar a Dios y elevar todo a su nombre, por su gloria. Sin embargo, no lo hacemos.

Nuestras peticiones no tienden, muchas veces a estar vinculadas a su reino, sino que son egoístas, humanas y denotan una falta de gratitud asombrosa. Lo que es peor: terminamos por no apreciar las bendiciones que nos entregó o bien responsabilizar al hombre de ésta gloria y no a quien realmente la merece.

Dios tiene planes perfectos para nuestro camino. Debemos entregar nuestros afanes, trabajar con excelencia y amor, buscarlo en primera instancia, porque lo demás vendrá por añadidura. 

Mientras mi amiga seguía con la idea de ampliar la ventana del frente del lavamanos entre ceja y ceja, recibió la visita de su mamá, quien había ido a conocer el nuevo hogar. Cuando su mamá llegó a la cocina y vio por la ventana -que mi amiga encontraba pequeña y quería ampliar- exclamó con genuino gozo: -"A través de ésta ventanita puedes ver cuánto te ama Dios y la grandeza de su creación!"

La frase le puso la piel de gallina a mi amiga, quien decidió ser agradecida por lo que se le había presentado y recuerda cada vez que mira por su pequeña ventana, CUAN GRANDE ES ÉL.




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